Antonio Fourzan
La pandemia cambió al mundo, las actividades sociales, económicas y ambientales tuvieron que adaptarse a las nuevas condiciones de vida, que la crisis sanitaria nos impuso. Después de más de dos años de estar enfrentado oleadas sucesivas de contagios de COVID19 y sus variantes, con la aplicación de vacunas y medidas preventivas, que ya forman parte de nuestra vida cotidiana, aún tenemos retos por lograr, como reactivar la economía y revitalizar las ciudades haciéndolas más amigables, seguras y limpias.
La cultura y la creatividad pueden ser catalizadores de la reactivación económica y la revitalización urbana, para este efecto, no hay que perder de vista que estas actividades, por su naturaleza, inciden en tres grandes ámbitos, que a su vez, están interrelacionados: la sociedad y comunidad, la economía y el entorno físico.
Para la recuperación o reactivación económica se tiene que reutilizar los espacios, edificios e infraestructura públicos, para poder realizar nuevas actividades que generen beneficios económicos, ambientales, culturales o de esparcimiento.
La industria cultural y creativa (ICC) se clasifica en 4 grupos, de acuerdo a la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD): patrimonio, arte, medios y creaciones funcionales. En el caso del patrimonio se incluyen las actividades culturales tradicionales como las artesanías y festivales, por otro lado, los edificios, sitios arqueológicos, paisajes, museos, etc. Entonces se puede hablar de patrimonio tangible e intangible, así como natural y cultural. En el caso de medios y creaciones funcionales se consideran a las disciplinas basadas en el diseño, los medios digitales y el software.
El gobierno local debe crear las condiciones via planificación, legislación, impuestos, asesorías, financiamiento para impulsar el crecimiento de la ICC y lograr que contribuya a la revitalización urbana y a la reactivación de la economía local. El gobierno tiene todos los elementos a su favor para liderar un proyecto de esta naturaleza, para lo cual, la primera tarea es agrupar a los actores en torno a una visión común y promover la colaboración, el paso siguiente, es construir un ecosistema con las empresas que forman parte de la ICC y fortalecer sus interconexiones, ya que un ecosistema es tan fuerte como sus interconexiones, ya que estas les permiten compartir información y experiencias, incrementar la capacidad de gestión, presionar al gobierno, acceder a apoyos financieros, etc.
La promoción deliberada de la cultura debe estar planificada, es decir, contar con espacios públicos apropiados y favorecer la inclusión, que todos los habitantes de la ciudad tengan acceso y oportunidad de disfrutar y ser parte de la promoción cultural. La infraestructura instalada con que se cuenta, como espacios públicos accesibles y agradables, conectividad, principalmente la posibilidad de conectarse a Internet de manera gratuita, transporte público limpio, seguro, servicios públicos de calidad son elementos muy importantes que permiten que el proyecto no arranque de cero.
Se requiere evolución y revolución, construir sobre lo que hay. El patrimonio representa la historia y la identidad local, pero es importante abrir espacios para nuevas personas y actividades. Desarrollar lugares o destinos que reúnan bajo un paraguas instalaciones y activos individuales. Asegurarse de que las actividades y proyectos culturales y creativos sean de alta calidad. Combinar espacios y edificios del patrimonio tangible con actividades culturales intangibles. Las nuevas organizaciones o empresas culturales o creativas necesitan conectarse con el área local y con su gente y volverse relevantes para ellos.
El negocio existente alrededor de la creación como el cine, teatro, danza, música, diseño, moda, festivales, etc. posee un enorme valor económico. De acuerdo a un estudio a nivel mundial, realizado por la Confederación Internacional de Autores y Compositores en 2015, la ICC generó ingresos por 2,250 millones de dls, además, involucró 29.5 millones de empleos, en consecuencia, hay un gran potencial para que la ICC aporte, no solo al desarrollo social y cultural, sino también a la reactivación económica, mediante la innovación y la creación de empleo. Por ejemplo, las actividades culturales y creativas orientadas al consumidor como son los museos, los festivales, el teatro, conciertos musicales, etc. han favorecido el incremento del turismo urbano, lo cual es muy favorable si consideramos que el turismo cultural gasta más y deteriora menos, tanto los espacios públicos, como el medio ambiente. La cultura es una actividad simbólica que juega un papel determinante en la formación de identidad, conexión y bienestar, por lo que pude contribuir a formar una marca de la ciudad y ser eje en la promoción turística.
Los proyectos culturales y creativos requieren de un volumen importante de inversión, razón por la cual, lo idóneo es contar con fuentes de financiamiento diversificadas, además de un marco normativo actualizado, que no solo facilite el emprendimiento, sino que lo promueva, mediante estímulos fiscales que alienten, sobre todo, la creación de fuentes de empleo.
Nota: Datos tomados del documento: La ICC en la Revitalización Urbana. BID