Oaxaca, Oax., 5 de septiembre de 2026.- El Primer Concurso de Ensayo sobre Rendición de Cuentas y Perspectivas Anticorrupción, organizado por el Laboratorio de Documentación y Análisis de la Corrupción y la Transparencia del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, dio a conocer como ganadores a Brenda Estefany Rentería Molina, Julio Pérez Martínez Góngora y Abril Estefanía Manríquez García, quienes obtuvieron primero, segundo y tercer lugar, respectivamente; sin embargo, una revisión de información académica e institucional disponible públicamente permite identificar vínculos universitarios que, sin constituir por sí mismos una prueba de favoritismo o conflicto de interés, abren preguntas pertinentes acerca de las relaciones académicas previas, los mecanismos de anonimización y las reglas aplicadas para garantizar la independencia de quienes evaluaron los trabajos.

La convocatoria estableció que el jurado estaría presidido por Irma Eréndira Sandoval Ballesteros e integrado también por Alejandro Romero Gudiño, Roberto Moreno Espinosa, Daniel Ortega Carmona y Maximiliano García Guzmán, además de conceder a Sandoval voto de desempate en caso de ser necesario. Las propias bases dispusieron que los ensayos fueran entregados bajo pseudónimo y que los datos personales se presentaran por separado, una medida destinada aparentemente a preservar el anonimato durante la evaluación; no obstante, la información pública de la convocatoria no permite conocer con suficiente detalle quién realizó la separación entre identidades y trabajos, en qué momento conocieron los integrantes del jurado los nombres de los concursantes, si existieron declaraciones previas de ausencia de conflicto de interés o qué procedimiento habría operado cuando un evaluador hubiera tenido alguna relación académica, profesional o institucional con una persona participante.

Uno de los antecedentes que merece mayor atención corresponde a Julio Pérez Martínez Góngora, ganador del segundo lugar, quien aparece documentado por la propia UNAM como egresado, en diciembre de 2025, de la trigésima generación del Diplomado Control y Transparencia en la Administración Pública de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, una formación que guarda una relación temática directa con el concurso en el que meses después obtuvo reconocimiento por su ensayo sobre inteligencia artificial, rendición de cuentas y nuevos enfoques anticorrupción. A este antecedente se agrega información pública que lo vincula con el Frente Juvenil por la Nueva Política, FREJUNPO, organización identificada en documentación universitaria como perteneciente al entorno de la FES Acatlán, por lo que resulta insuficiente caracterizar su relación con la UNAM únicamente como la de un participante externo que circunstancialmente concurrió a una convocatoria abierta.

La revisión del perfil de los evaluadores muestra, por otra parte, una red académica consolidada dentro de la propia Universidad, particularmente alrededor de los estudios de administración pública, transparencia y gobierno. Irma Eréndira Sandoval, coordinadora del Laboratorio responsable del concurso, y Maximiliano García Guzmán aparecen vinculados al Subcomité Académico de la Maestría en Gobierno y Asuntos Públicos del Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, mientras García Guzmán, Roberto Moreno Espinosa y Daniel Ortega Carmona mantienen coincidencias institucionales y editoriales alrededor del Centro de Estudios en Administración Pública y de la revista Encrucijada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; incluso Ortega Carmona publicó una reseña académica de una obra de García Guzmán sobre transparencia, acceso a la información y gobernanza subnacional, lo que permite establecer que varios integrantes del jurado pertenecen a un circuito académico común y mantienen relaciones profesionales documentables entre sí.

Los cruces alcanzan también actividades académicas relacionadas específicamente con corrupción, transparencia y administración pública, pues Irma Eréndira Sandoval y Roberto Moreno Espinosa aparecen dentro del programa del IX Congreso Nacional de Ciencias Sociales en una mesa dedicada a las ópticas de la corrupción y la impunidad en México, mientras Maximiliano García Guzmán participó igualmente en dicho encuentro académico. Ninguna de estas relaciones demuestra una irregularidad, porque la pertenencia a una misma comunidad académica es habitual entre especialistas de un campo determinado, pero adquiere relevancia cuando un concurso universitario dedicado precisamente a rendición de cuentas y anticorrupción no hace pública, junto con sus resultados, información suficiente para conocer si los evaluadores declararon relaciones previas con participantes, si existieron excusas o recusaciones y cómo se preservó efectivamente el anonimato durante todas las etapas de calificación.

La situación de los otros dos ganadores presenta hasta ahora características distintas. Brenda Estefany Rentería Molina, quien obtuvo el primer lugar, aparece en documentación oficial de la Universidad Autónoma Chapingo como estudiante de Economía y con participación en órganos académicos de esa institución, además de registrar actividad en encuentros académicos relacionados con economía y políticas públicas, sin que la revisión de fuentes abiertas haya permitido acreditar hasta el momento una relación directa con alguno de los cinco integrantes del jurado. En el caso de Abril Estefanía Manríquez García, ganadora del tercer lugar, la información pública localizada no permite establecer con suficiente certeza su adscripción académica ni una eventual relación previa con los evaluadores, razón por la cual cualquier señalamiento adicional sobre ella carecería, por ahora, del respaldo documental necesario.

El punto que requiere mayor esclarecimiento se encuentra, por tanto, en la relación entre el antecedente universitario del segundo lugar y el procedimiento de evaluación, particularmente porque Pérez Martínez Góngora había cursado apenas meses antes un diplomado especializado en control y transparencia dentro de la propia UNAM. Para determinar si esa cercanía institucional se tradujo en una relación directa con algún integrante del jurado sería indispensable conocer la planta docente, conferencistas y participantes de la trigésima generación del Diplomado Control y Transparencia en la Administración Pública de FES Acatlán, así como las cédulas individuales de evaluación del concurso, el acta de deliberación, las declaraciones de ausencia de conflicto de interés y el procedimiento mediante el cual los trabajos fueron separados de los documentos que contenían nombres, currículum y demás información de identificación de sus autores.

En un concurso dedicado a estudiar la rendición de cuentas, la transparencia no debería terminar en la publicación de tres nombres ganadores, sino extenderse naturalmente al propio procedimiento mediante el cual esos nombres fueron seleccionados, especialmente cuando existen relaciones institucionales verificables entre un ganador y la Universidad convocante y, al mismo tiempo, una comunidad académica estrechamente relacionada entre varios de quienes tuvieron la responsabilidad de calificar. Nada de lo encontrado permite sostener, hasta ahora, que los resultados hayan sido manipulados ni que exista un conflicto de interés probado, pero sí ofrece razones suficientes para solicitar que la UNAM haga públicos los elementos que permitan despejar cualquier duda, porque en materia anticorrupción la confianza no debe descansar únicamente en el prestigio de las instituciones o de quienes integran un jurado, sino en procedimientos que puedan ser observados, revisados y explicados públicamente.