VALOR AGREGADO

Acabar con la Corrupción

Antonio Fourzan

Acabar con la corrupción fue la oferta política que funcionó como columna vertebral de la campaña de López obrador para llegar a la Presidencia de la República y ahora sigue vigente, aunque ya no como oferta, sino como obligación por ser funcionario público. Lamentablemente, con todo y que existe un Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), en el cual está vacante la plaza de Presidente del Comité de Participación Ciudadana y del Comité Coordinador y tiene como titular de la Fiscalía Anticorrupción a la Dra. Ma. De la Luz Mijangos, a la sazón, esposa de Jaime Cárdenas, quien fue asesor de confianza de Manuel Bartlett, mismo que el año pasado fue nombrado como Director del  “Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado” (que cosas, ¿no?), no hay acciones que nos indiquen que este terrible flagelo está siendo perseguido y sancionado, pese a las continuas evidencias y denuncias. Tal vez se debe a que en su narrativa mañanera el Presidente, desde que tomó posesión, afirma que la corrupción ya se terminó, así como arte de magia, en consecuencia el SNA ya no tiene chamba.  

La realidad es que el Sistema Nacional Anticorrupción es peor que un florero, porque ni siquiera figura en la administración pública federal como pieza decorativa, pues no sale a relucir en los momentos en que debiera tener un papel estelar, como en el caso del desplome de un tramo de la Línea 12 del Metro, razón por la cual, el Presidente debería desaparecerlo, a fin de evitar gastos inútiles y dejar en paz a órganos autónomos que si funcionan, como el INE. 

Actualmente están transcurriendo las campañas políticas de los candidatos a la presidencia municipal de Oaxaca de Juárez y, prácticamente todos, hacen referencia al tema de erradicar la corrupción, por ello, en este artículo me permito presentar un modelo exitoso implementado en Perú, el cual arrojó resultados muy alentadores en la reducción de este lastre. El modelo tiene tres componentes fundamentales: 1) Contraloría independiente, es decir, que no dependa jerárquicamente, ni presupuestalmente de la Presidencia municipal; 2) comités de monitoreo ciudadano que, obviamente, dependerán de dicha Contraloría, misma que les proporcionará equipo y lugar e instrumentos como computadoras y GPS para revisar, previa capacitación sobre la obra pública y los vericuetos para sacar tajada en la ejecución de los proyectos, como por ejemplo el sobre precio o meter material de menor calidad a la establecida, etc. toda la obra, con el objetivo de detectar irregularidades y reportarlas con oportunidad, a fin de que la Contraloría emita las observaciones para corregir y, en su caso, sancionar el mal desempeño; y, 3) una plataforma digital en la que esté registrada toda la obra pública a realizar durante el ejercicio y que se actualice en tiempo real, con el objetivo de que los Comités de Monitoreo Ciudadano puedan dar seguimiento a la realización de los proyectos e incluso se puedan ver los avances de manera remota, de la misma manera, cualquier ciudadano podrá tener acceso a esta información, lo cual será un avance muy importante en materia de transparencia y rendición de cuentas.  El trabajo de la Contraloría tendría mayor autoridad al ser, a su vez, evaluado por un órgano externo e imparcial como pudiera ser el BID Banco Interamericano de Desarrollo. 

Como siempre, espero que este documento sea de utilidad para los candidatos, pero también para la ciudadanía, de manera que estemos mejor informados sobre las posibilidades en la transparencia, rendición de cuentas y participación ciudadana y podamos exigir y contribuir a un mejor desempeño de la administración municipal. 

Antonio.faz2018@gmail.com 

Por Editor