VALOR AGREGADO
México como el Titanic
Antonio Fourzan
Revisando la situación que vive el México actual, me da la impresión de que existe una similitud con la historia del Titanic, aquel barco que sufrió un inesperado hundimiento en las heladas aguas del Atlántico Norte. A continuación haré una breve reseña de dicha historia, que fue llevada a las pantallas del cine por el célebre director James Cameron, a través de una millonaria producción filmada en 1997, en la que participaron como estelares Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, en los roles de Jack Dawson y Rose DeWitt. Cabe destacar que estos personajes son ficticios, en realidad no estuvieron a bordo del Titanic, sin embargo, tuvieron una actuación magistral al darle calidez y pasión a la historia dramática del hundimiento del trasatlántico.
Thomas Andrews fue el diseñador del barco y Edward John Smith el Capitán, éstos si fueron personajes reales y, por supuesto, estuvieron representados en la película. El Titanic zarpó el 10 de abril de 1912 de Southampton, Inglaterra con destino a Nueva York, EU, después de 4 días de travesía llegaron a la zona de icebergs, varios buques, ya desde temprano alertaban de la presencia de icebergs en la ruta, entre ellos “Caronia”, luego 3 más; ya por la noche el “SS Californian” emitió varios comunicados de alerta por presencia de icebergs y la respuesta del operador del Titanic, fue: “cállate, interfieres con mi señal, estoy ocupado en comunicación con cabo Racel”. Finalmente, el “SS Californian” a las 21.40 avisa que está varado en una zona de hielo y pide extremar precauciones a los barcos que navegan por esa ruta.
El capitán del Titanic, no solo ignoró las alertas emitidas por otros barcos, sino que, en un alarde de soberbia, ya que los constructores del barco aseguraban que nunca se hundiría y en un notable desprecio hacia los peligros del mar, dio instrucciones para acelerar la marcha. Aquella noche había un cielo despejado, aunque sin luz de luna y los vigías no usaron binoculares, por esas razones no pudieron advertir con suficiente anticipación al iceberg, cunado a simple vista lo vieron frente al barco, no hubo posibilidad alguna para evadirlo, por lo que inevitablemente chocaron contra el monstro de hielo.
A esta irresponsable actitud del Capitán, hay que sumar los errores en el diseño de la construcción, que obviamente no cumplieron con lo que hicieron creer a la gente: “el Titanic es indestructible”, finalmente, el colmo, el barco más grande y lujoso del mundo no tenía suficientes botes salvavidas para la tripulación y los pasajeros, solo llevaba 20 botes, los cuales no alcanzaron ni para la mitad. La terrible consecuencia de esta suma de errores ya la conocemos, el barco se hundió, en el proceso se partió en dos y miles de personas perdieron la vida, antes que el buque “Carpathia” pudiera llegar al rescate.
A bordo de un gran buque llamado México vamos todos, como capitán el Presidente, López Obrador, como oficiales, su gabinete, los legisladores de Morena y los integrantes de la Suprema Corte; como tripulación van los mandos superiores y medios de Morena en Estados y municipios; en primera clase van la familia del Presidente y las de todos los que ayudan en la capitanía, así como algunas de los miembros destacados de la tripulación, también las de empresarios leales a AMLO; en segunda clase, los políticos de la oposición, los medios de comunicación, los empresarios y otras organizaciones y; finalmente, en tercera clase estamos el pueblo bueno y sabio, es decir, los ciudadanos mexicanos.
El trasatlántico llamado México tiene como destino el bienestar social, la igualdad y la justicia, todos queremos llegar ahí, por algo lo laman “El Barco de los Sueños”, sin embargo, la ruta que escogió el Capitán va por aguas que ya nadie navega, es el México de 1960 y; además, la forma en que pretende navegar por dicha ruta está llena de peligros y ni los miembros de la capitanía, ni la tripulación tienen los conocimientos, experiencia e instrumentos adecuados para conducir el barco; las calificadoras, centros de estudios, organizaciones internacionales, otros gobiernos, etc. advierten de los riesgos de navegar por esa ruta y en esas condiciones, pero nuestro Capitán, posesionado por una soberbia ciega, no sólo ignora esos aviso, sino que emprende una cruzada en contra de quienes difieren de su visión y de la forma de conducir al barco y se crece en su figura autoritaria, anulando toda posibilidad de rectificar el rumbo.
Por ello, son cruciales las elecciones de junio de este año, hay que evitar que los ciudadanos de tercera clase seamos sacrificados, como sucedió en la tragedia del Titanic, sellando las compuertas de su sección para salvar a los capitanes y a la primera clase, sino lo hacemos nosotros, sino votamos de manera inteligente, eliminando la posibilidad de que gente sin la capacidad y las cualidades necesarias llegue al poder, el barco se hundirá, se partirá en dos y los primeros en ahogarnos seremos los ciudadanos, porque después de haber elegido a la gente equivocada, nada nos salvará.
Antonio.faz2018@gmail.com
