VALOR AGREGADO
El futuro energético del país, entre mentiras y dogmas
Antonio Fourzan
El 26 de julio de 2019 el Presidente López Obrador manifestó en su homilía mañanera que no había riesgo de sufrir apagones porque la CFE tenía la suficiente capacidad para producir la energía eléctrica necesaria. En otra ocasión similar afirmó que había un excedente de gas porque administraciones anteriores lo compraron para hacer negocio, agregó que no se va a requerir gas en 30 años, hay gas de sobra (López Doriga. Milenio, 19 de febrero 2021). Como el lector podrá suponer, después de lo sucedido principalmente en el norte del país los días 15 y 16 de febrero, estas son algunas de las mentiras, de las muchas que ha dicho y sigue diciendo AMLO.
La realidad es que PEMEX produce sólo la tercera parte del gas natural que México necesita, el resto lo importa de EU. En los últimos 10 años, las importaciones de gas se incrementaron 275%, porque PEMEX redujo su producción en un 50%, recientemente, con todo y que se ha concentrado en actividades de exploración y producción, desde 2018 su producción cayó 6%. A esta problemática hay que agregar que hay poca capacidad de almacenamiento de gas, por eso la única alternativa viable para el futuro energético del país está en las energías limpias, sin embargo éstas no encajan en la visión dogmática de AMLO, que podríamos llamarla de “carbón y ocote”, en el marco de la cual, México tiene que ser líder en la explotación y uso de combustibles fósiles, de ahí la necedad de construir la refinería de Dos Bocas, cuando el mundo se está moviendo hacia fuentes de energía renovables, por ejemplo, el Reino Unido y Alemania tienen como meta que para el 2035 dejaran de utilizar gasolina para los autos, es decir, los autos que todavía usen gasolina no podrán circular.
Además de las mentiras y dogmas, hay negligencia en el manejo de la política energética porque, de acuerdo a lo que señala Enrique Ochoa, ex director de la CFE de 2012 a 2014, estaba programada una ronda petrolera para agosto de 2018, en la cual se consideraba la compra de gas natural y el equipo de transición la pospuso para febrero de 2019, misma que la 4T canceló. En este mismo tema esta lo que declaró el gobernador de Coahuila: en 2018 se firmó un contrato por 5 años con una empresa privada para la extracción de gas natural, lo cual permitía contar con 117 millones de M3, pero la 4T lo canceló, sin buscar una fuente alternativa. Finalmente, con la llegada del frente frío, el convenio comercial que se tiene con el estado de Texas para el suministro de gas natural modificó sus términos, primero con un incremento del precio de 5 mil por ciento, según afirma el Director del área internacional de PEMEX, Miguel Reyes y ante la emergencia que sufrió el propio estado de Texas, se vio obligado a suspender el abastecimiento; para este caso, tampoco se previeron fuentes alternativas.
Ahora vamos a ver qué hay detrás de la iniciativa preferente de AMLO con la cual pretende subsidiar la ineficiencia de la CFE y cancelar la posibilidad de que México se incorpore al conjunto de países que avanzan hacia el futuro mediante el desarrollo tecnológico y las energías limpias. Para empezar hay que tener el dato de que el KWh producido por la CFE tiene un precio promedio de 40 a 45 USD, mientras que la industria eólica genera a un precio de 20 a 35 USD, lo cual, de acuerdo con las reglas de la reforma energética vigentes, que establecen que se debe comprar a quien tiene mejor precio, lógicamente coloca a la CFE en desventaja. Con la iniciativa preferente, AMLO quiere que se compre en primer lugar a la CFE y lo que falte para cubrir las necesidades del país, a empresas de energías limpias, acción que obviamente entierra la posibilidad de que la CFE se vea obligada a ser competitiva, y además, vulnera los tratados comerciales con empresas privadas y extranjeras, que tienen proyectos de inversión en México y el propio Tratado de Comercio con Canadá y EU, lo que pone en riesgo una inversión privada de 400 millones de dólares.
El otro tema oculto en la iniciativa citada es el problema del combustóleo, a México le urge utilizar este material que queda después de refinar el petróleo crudo, porque las refinerías mexicanas lo arrojan con un alto contenido de azufre, que anda en el 5%, cantidad que le impide ser comercializado o incluso utilizarlo localmente, ya que el Acuerdo de Paris establece como máximo un 0.5%, a fin de reducir la contaminación que este material ocasiona. Sin embargo, como en vez de reconvertir las 4 refinerías que tenemos para poder cumplir con esta norma, se decidió emprender la construcción de una nueva, ahora se pretende que las hidroeléctricas, ya obsoletas porque fueron construidas hace más de 40 años, sigan utilizando este material, sin importar el daño al ambiente y a la población cercana a las plantas. Además, de no corregir este problema, entre otros, México no podrá cumplir el Acuerdo de Paris, que establece que para 2024, los países miembros deben reducir la generación de dióxido de carbono y demás gases que ocasionan el efecto invernadero en 34%, a la fecha México anda en 19%.
Así las cosas, las mentiras y dogmas de López Obrador encuentran eco en la horda legislativa de Morena para cumplir la instrucción de “no quitar ni una coma” a la criminal iniciativa con la que se condenará a la mediocridad el futuro energético de México. Luis Rubio expresa de manera contundente la realidad que estamos viviendo en su artículo “Pasado Malvado”, que se publicó el 14 de febrero en el diario Reforma: “La tragedia para el país es que el progreso no es posible cuando la población sigue empecinadamente a un líder, cuyo objetivo es preservar la pobreza para lo cual requiere creyentes y no ciudadanos, clientelas y no productividad”
Antonio.faz2018@gmail.com
