Por Gloria Ángeles Cruz López – Magistrada del Tribunal electoral del estado de Oaxaca 17/10/2025

La participación de las mujeres no es un favor. Es un derecho. También es una fuerza que transforma la vida pública.

El trayecto ha sido complejo. Hubo barreras legales, sociales y culturales. Paso a paso se abrieron puertas y hoy más mujeres ocupan espacios de representación, gestión y decisión.

México avanzó con reformas y con el trabajo de millones. Llegaron legisladoras, presidentas municipales, gobernadoras y funcionarias. La elección de Claudia Sheinbaum Pardo como Presidenta de la República refleja décadas de organización y constancia.

Este progreso exige redes amplias. Empatía, sororidad y acompañamiento sostienen cada paso. La diversidad enriquece. Las agendas pueden ser distintas y el propósito común permanece: igualdad real y vidas libres de violencia.

Desde la funcionaria de una agencia municipal hasta quien encabeza el país, las mujeres impulsan cambios que cierran brechas. Informan, escuchan y rinden cuentas. Así se fortalece la confianza pública y se mejora la vida cotidiana.

Esta columna nace con un compromiso. Compartir experiencias, escuchar voces y visibilizar problemas que aún persisten. Habrá historias de éxito y también de obstáculos. El objetivo es proponer salidas claras y útiles.

Escribir también es tender la mano. Es ofrecer datos, razones y caminos. Hacer equipo multiplica resultados. México necesita ese impulso colectivo.

Sigamos. Con valores, determinación y cuidado mutuo. La participación de las mujeres es una causa de todas y beneficia a toda la nación.

Gracias por leer. Aquí nos encontramos para seguir construyendo.

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