VALOR AGREGADO

Aprendizajes del 2020

Antonio Fourzan

Recuerdo como si fuera ayer cuando el 10 de enero del 2020, la Organización Mundial de la Salud OMS, dio a conocer al mundo un reporte con recomendaciones sobre cómo detectar y gestionar casos de coronavirus, basado en información proporcionada por China, aun no se declaraba la pandemia. El 23 de marzo, México decreta 3 meses de confinamiento, con cierre de actividades económicas no esenciales y “quédate en casa” para la población. El Subsecretario de la SSA, Hugo López Gatell, daba a conocer un escenario catastrófico con 38 mil fallecimientos, señaló que como caso extremo podrían llegar a 60 mil muertes por causa del COVID19. La mayoría de los mexicanos pensábamos que en mayo o junio, con el calor, el desastre acabaría y todo regresaría a una “nueva normalidad”, muchos otros ni siquiera creían en la existencia del virus.

Al desastre sanitario, le siguió el económico, que arrojó 10 millones de pobres a los más de 50 millones que ya teníamos, cifra que nos da el nada honroso título de ser uno de los países con mayor desigualdad en el mundo; datos recientes reportan que sólo en la Cd. de México se perdieron 2 de cada 3 empleos; de la seguridad pública, mejor ni hablamos, así las cosas, los mexicanos prácticamente sobrevivimos día con día, mientras que por parte del gobierno de la 4T, entre la creación del semáforo epidemiológico, declaraciones como: “la curva está aplanada”, tiempo después “hemos domado la pandemia”, las muertes por covid19 siguen aumentando, la agencia internacional Bloomberg dio a conocer un estudio en el cual México es el peor país para vivir en la pandemia, a la fecha tenemos en cifras oficiales 126,507 muertes con casi un millón y medio de contagios.  

Llegó el tan anhelado 2021, pero el covid19, como muchos otros males del país no se fue con el 2020, por el contrario, me parece que las vacaciones y festividades decembrinas detonaron descuidos en la prevención del contagio, que tendrán consecuencias dramáticas en el avance de la pandemia, hay indicios de que este pronóstico, lamentablemente es correcto: entidades como Cd. de México, Baja California, Guanajuato, Morelos y Edo. De México ya anunciaron que estarán en semáforo rojo a partir del 4 de enero, Oaxaca está a punto de caer en la misma situación, sin embargo, la intención de este escrito no es construir un escenario pesimista para este año que inicia, más bien, la idea es reflexionar sobre las enseñanzas que el 2020 nos dejó, creo con total certeza que siempre después de la obscuridad viene la luz, que cada caída obliga a levantarse, en consecuencia uno no puede rendirse y quedarse en el suelo,  hay que analizar qué provocó la caída y cómo nos podemos levantar para continuar nuestro camino con mayor seguridad,  con esta idea les compartiré mi aprendizaje del año que ha concluido, haciendo votos porque sea de utilidad para enfrentar lo que nos depara el 2021 con mayores posibilidades de éxito.

Empezaré por el tema más importante, la salud. Mis asiduos lectores recordarán que, a mediados de mayo de 2019, publiqué una entrevista con una representante de gran prestigio en la medicina tradicional, quien me comentó que la mejor forma de prevenir cualquier enfermedad era estar en armonía con el Universo, este es el aprendizaje más importante que me deja el año 2020 y el COVID19 en particular y se los comparto, esperando lo asimilen viendo su enorme trascendencia, porque a principios del 2020 surgió el coronavirus, actualmente hay una alerta por una cepa del SARS-COV2, más contagiosa y agresiva que se detectó en Londres, Inglaterra y mañana no sabemos que venga, por ello, la única forma de conservar la salud y la vida es estando en armonía con el Universo. Desde luego es una recomendación muy difícil de seguir porque nuestra forma occidental de vida, regida por el consumismo, nos lleva a valorar más el Tener que el Ser, en consecuencia vivimos en una dinámica de permanente competencia, de ver quién es el mejor, en resumen, de ver quién friega a quién, porque, inevitablemente en este estilo de vida, para que haya un ganador, tiene que haber un perdedor, lo cual ocasiona estrés, porque nuestro Hacer es para Tener, no para Ser feliz. Para poder estar en armonía con el Universo, hay que salir de esta dinámica y me parece que la única forma es tener fe en Dios, estar conscientes que en nuestra frágil existencia, todo pasa y que cualquier problema se pude solucionar de la mano de Dios.

Dentro de este punto también está, como segundo aprendizaje, el tema del respeto a nuestro medio ambiente, pero por su importancia merece una mención aparte. Nuestro modo de producción capitalista está acabando con el planeta, nuestro mayor enemigo es el cambio climático, el calentamiento global, que provoca más incendios forestales, huracanes más intensos y destructores, temperaturas extremas, sequías por un lado e inundaciones por otro, realmente no debemos preocuparnos por lo que estén comiendo los chinos, su dieta exótica no provocó la mutación del coronavirus para infectar al ser humano, fue el daño que le estamos causando a la naturaleza. Se gastan miles de millones de dólares en asuntos relacionados con armamento y guerra, si tan sólo se aplicara el 10% de ese dinero en favor del medio ambiente y a solucionar la pobreza, se podrían cumplir todos los puntos del Acuerdo de Paris, manteniendo el calentamiento global en un máximo de 1.5 °C y se le daría de comer a toda la gente que pasa hambre en el mundo, sin embargo esta decisión no es de nuestro alcance, pero si podemos poner nuestro granito de arena entrando y promoviendo la cultura de las “3 R”: reducir, reutilizar y reciclar.

El tercer aprendizaje y que también forma parte del primero es que para tener tranquilidad y ser más consciente de nuestro entorno y nuestro papel dentro de él,  hay que meditar, al menos 21 minutos cada día. Hay muchas formas y técnicas para meditar, lo básico es sentarse con la espalda recta, cerrar los ojos, pegar la lengua al paladar y concentrarse en la respiración por la nariz, que de preferencia debe ser profunda. Los buenos resultados de esta práctica son inmediatos, háganlo como un hábito de vida.

El cuarto aprendizaje es cuidar el cuerpo y fortalecerlo, para lo cual hay que hacer lo que nos han dicho desde pequeños: llevar una alimentación balanceada, tomar agua, dormir bien y hacer ejercicio. Aquí unos tips para que estas recomendaciones tengan mejor efecto. Beber un vaso grande con agua al levantarse y si el agua esta tibia y le agregas 7 gotas de limón, ayudará a limpiar tu organismo y a poner su PH alcalino. En esta época de frio hay que tener a la mano las recetas de la abuela, o sea, los clásicos tés como el de hojas de guayaba, de manzana con canela y el súper efectivo té de buganvilia, ajo, canela y miel; también hay que consumir en las comidas mucha cebolla, ajo, por supuesto, abundantes cítricos como limón, mandarina y naranja, comer zanahoria y aguacate, nueces, almendras, jengibre y miel entre los principales alimentos que nos ayudan a mantenernos sanos. Para no dejar suelto el tema del PH alcalino deben saber que nuestro organismo es vulnerable en proporción directa al PH ácido; ¿qué provoca que el PH  se ponga ácido?, aquí una lista: estimulantes como el alcohol y el tabaco e incluso el café y más cuando se consumen en exceso, comida chatarra, azúcar, pero no sólo lo que comemos o tomamos nos afecta, también las emociones negativas: el estrés, el odio, el resentimiento, los corajes, la angustia, el miedo, etc. todo ello debilita nuestro sistema inmunológico, por tanto hay que tomar conciencia de nuestras emociones y dominarlas. También es recomendable hacer frecuentemente gárgaras con agua y sal de mar o bicarbonato de sodio, sobre todo después de estar en una situación de riesgo, como abordar el transporte público o asistir a reuniones en lugares cerrados y con poca ventilación, todas las recomendaciones anteriores ayudan a tener un PH alcalino, desde luego no hay que esperar a estar enfermos para tomar los tés o dormir bien, hay que hacerlo como un hábito diario para fortalecer el organismo, porque cuando estamos en armonía, cuando nuestro PH es alcalino, ni los zancudos nos pican.

Quinto aprendizaje, nuevas prácticas de higiene y convivencia. Lavarse las manos frecuentemente, usar cubre bocas y mantener distancia social son prácticas ineludibles de nuestra nueva realidad, particularmente debemos ser muy cuidadosos de tener las manos limpias para comer, tocarnos los ojos, la cara o tocar a otra persona, de igual manera tenemos que desinfectar cualquier producto que ingrese a nuestro hogar, especialmente los alimentos empacados y desde luego las frutas y verduras. En las reuniones con personas con las que no tenemos un trato frecuente, guardar la distancia y el cubre bocas puesto. Todos sabemos que son muy ricos los abrazos y los besos pero habrá que guardarlos para mejores momentos.

Sexto aprendizaje, la utilización del internet y plataformas digitales para reuniones sociales y de trabajo, pedidos a domicilio de comida, compras de todo tipo, clases y cursos a distancia, webinar, etc.  todo ello por la necesidad de mantener la distancia social y evitar el riesgo de contagio. En la actualidad, cualquier negocio que quiera sobrevivir o mejorar su operación y sus utilidades tiene que entrarle a este formato. El COVID19 fue un catalizador para un proceso que ya venía dándose en varias actividades económicas, la integración de la  tecnología y redes sociales al modelo de negocios, sin embargo, con la pandemia su uso escaló de golpe a sectores que aún no incursionaban de lleno, como el educativo. También se ha extendido la creación de grupos de Watts App para compra y venta de diversos productos e incluso para la seguridad vecinal, por ello, no está de más insistir en que todo mundo tiene que familiarizarse con la tecnología, porque como están las cosas, su aplicación no solo es y será importante para trabajo y negocios, sino también para reuniones sociales y hasta familiares, así que es un nuevo canal para las relaciones humanas en todos sus aspectos.

Séptimo aprendizaje. Hay que cambiar del paradigma individual al colectivo: este tema implica una discusión teórica, sin la intención de eludirla, pero consciente de que este escrito no tiene el objetivo de abonar elementos para un debate, con base en lo que propone Gobernado Rafael en su artículo “Individualismo y Colectivismo en el análisis sociológico” donde señala que la sociología, en el estudio del comportamiento humano, tiene 3 niveles de análisis: el social, el cultural y el de la personalidad, ubicándonos en este último, nos habla de la existencia de una conciencia del “yo” y una conciencia del “nosotros”. En el primer caso, el individuo toma decisiones buscando su beneficio personal; mientras que cuando hay conciencia del “nosotros”  en la toma de decisiones se busca el interés del grupo. 

El aprendizaje entonces es que en la toma de decisiones trascendentes de nuestra vida, de ahora en más,  hay que tener conciencia del “nosotros”, porque lo que hacemos en el plano individual afecta a la colectividad, cada vez dependemos más el uno del otro. El uso del cubre bocas es un buen ejemplo de la aplicación de este principio, al usarlo, yo me protejo y a la vez protejo a los demás del riesgo de contagio del coronavirus y otras enfermedades, lo mismo sucede al respetar las medidas de prevención, como lavarse las manos y mantener la sana distancia, sin embargo, esta  forma de actuar no debe ser exclusiva del tema sanitario, hay que extenderla a otros aspectos como el cuidado del medio ambiente, la seguridad pública y la economía, entre los ámbitos principales.

El principio fundamental en la conciencia del “nosotros” es la solidaridad y las redes sociales facilitan que se lleve a la acción, por ejemplo, cuando alguien nos pide compartir una solicitud para que donen sangre a una persona hospitalizada o los datos de una pizzería que abrió un amigo, etc. Sin embargo, para que la solidaridad casi instintiva que mostramos al compartir información en redes sociales tenga impactos contundentes en el bienestar colectivo, hay que agregar empatía y colaboración, a fin de escalar este noble sentimiento hacia formas de vida en sociedad más armónicas, es decir, tenemos que hacer un esfuerzo por ponernos en los zapatos de las personas que están viviendo graves problemas y buscar la forma de colaborar para que esos problemas se solucionen o al menos disminuyan.

Octavo aprendizaje. Fortalecer el ámbito local, para explicar este tema, habrá que empezar por decir que para el gobierno, ya sea federal, estatal o municipal cada vez es más difícil atender y más aún solucionar la problemática que viven los diferentes grupos sociales, los elementos que provocan este fenómeno son muchos, por lo que solo mencionaré los más relevantes: primero, los problemas son cada vez más complejos; segundo, los recursos que maneja el gobierno son cada vez más escasos, por tanto, los actores sociales se tienen que fortalecer en el ámbito de su ubicación y operación, o sea la localidad, con el objetivo de resolver sus propios problemas y mejorar su ecosistema. Esta localidad puede empezar desde la manzana en la que los vecinos se organicen para formar comités de seguridad para vigilar las calles y de compras para abaratar costos por ejemplo, luego puede crecer a la colonia, donde se organicen para instalar un alumbrado público alternativo, ya que el municipio no puede atender esta demanda, como otro ejemplo. Los límites para esta acción sólo los pone la creatividad.

Hace algunos meses participé en una convocatoria que sacó el Banco Interamericano de Desarrollo BID, para reinventar el uso de espacios públicos, de manera que facilitaran la creación de un ambiente de confianza para el ciudadano en su regreso a las calles, después del confinamiento. Mi propuesta consistió en aprovechar los espacios de las escuelas, abandonadas por las clases a distancia, como centros de desarrollo local para activar la salud, la economía, el arte y la cultura, así como el esparcimiento. La idea era aprovechar las instalaciones de las escuelas públicas y privadas, que cuentan con todos los elementos para aplicar los protocolos de sana distancia, aseo de manos, etc. e incluso de seguridad porque todas cuentan con bardas perimetrales y personal de vigilancia, e instalar un centro integral de salud, en el que hubiera medicina alópata, tradicional y homeopática en el que solo se cobrara cuotas de recuperación y se realizaran acciones básicas para el cuidado de la salud, de manera que los vecinos pudieran acudir a hacerse chequeos y curarse de problemas de salud de primer nivel, estas acciones aportarían diagnósticos oportunos y fortalecería la salud en general de la población, por otro lado, se establecerían tianguis donde, en primera instancia, los padres de familia que se vieron afectados por el cierre de sus negocios pudieran ofertar sus productos, además se daría oportunidad a artesanos y artistas locales de exponer su obra. También se abrirían las cafeterías, ya que prácticamente todas tronaron porque los alumnos no van a la escuela, en los centros de desarrollo local, las cafeterías funcionarían para que los asistentes pudieran consumir bebidas y alimentos y se buscaría que tuvieran wifi gratis para motivar el consumo. Finalmente, por lo que respecta al esparcimiento, la idea es que los alumnos y demás asistentes pudieran ver series de netflix o películas en las aulas audiovisuales y poder socializar en un ambiente seguro con sus compañeros y vecinos.  

Al igual que en el punto anterior el limite lo pone la creatividad, lo importante es asimilar que es impostergable fortalecer las capacidades de los actores locales para que resuelvan por sí mismos sus problemas. Vamos a un caso específico y factible: sabemos que los hospitales ya no tienen cupo para atender a pacientes de coronavirus, qué pasa si un amigo o familiar se contagia, ¿nos tenemos que resignar a verlo morir o podemos generar alternativas para que salve la vida?

Noveno y último aprendizaje. Ser resilente, es una palabra que hemos escuchado frecuentemente desde el 2019 pero más en el 2020 con lo del SARS-COV2, y se trata de la capacidad que tiene un ser humano para sobreponerse a situaciones de adversidad durante su vida, y vaya que hemos tenido situaciones adversas en el 2020 y sin duda las habrá en el 2021, por ello, tendremos que poner todo nuestro esfuerzo en superar momentos, horas, días, temporadas difíciles y como todas las capacidades, la resilencia se tiene que adquirir y desarrollar, por tanto es importante hablar de este tema en nuestras familias, sobre todo con nuestros hijos pequeños, hay que fomentar esa fortaleza para sobre ponerse de los fracasos, de las caídas, de las ausencias, en fin, no soy psicólogo, no sé cuál sería el proceso para desarrollar resilencia, en mi experiencia sólo les puedo decir que la fé en Dios es lo que nos ayuda a ser resilentes.

Estos son mis nueve grandes aprendizajes del 2020 espero que los hagan suyos y que les sean de utilidad para una vida con salud, bienestar y éxito en el 2021 y siempre.

Antonio.faz2018@gmail.com

 no sólo es importante por aspectos sanitarios, porque como ya sabemos del cuidado de nuestra salud personal, depende la salud colectiva, hay también otros aspectos en los que tenemos que trabajar en cuanto a lo colectivo.   

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